Es que la línea de pensamiento que desarrolla Fernández Enguita en su obra Más educación y menos aula presenta argumentos contundentes para revisar la forma normalizada en que se viene implementando los procesos de enseñanza-aprendizaje: un docente, un grupo-clase, un aula y una materia. Un esquema presente desde los rigores de la educación religiosa y que se ha perfeccionado con el correr de los siglos hasta configurar todo el imaginario de lo que debe ser la enseñanza. Contra esta rigidez es que debieran erigirse las innovaciones.
Sus argumentos llevan a descubrir nuevas formas para romper la ligazón entre el gran proyecto de la educación y la forma en que muchos docentes y sistemas lo resuelven en un currículum cerrado, espacios limitantes y utilización poco efectiva de la tecnología. Debería buscarse la forma de construir nuevos entornos acordes con la evolución, así lo ve Fernández Enguita (2018)
La superaula tiende a la hiperaula, y el papel del profesor pasa a ser el de encontrar las combinaciones adecuadas de trabajo individual, en equipo y en grupo, con una tecnología, otra o ninguna, para todos y para cada uno, en general y para distintos ámbitos del conocimiento. En definitiva, un diseñador de situaciones y experiencias de aprendizaje (sección El microequipo, párr. 2).Referencia
Fernández Enguita, M. (2018). Más escuela y menos aula. La innovación en la perspectiva de un cambio de época. Madrid, Morata.


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